miércoles, 30 de diciembre de 2015

El Aura Humana


El aura humana es la manifestación combinada de nuestros cuatro cuerpos inferiores más la influencia del reflejo de nuestro espíritu. Todo ese conjunto crea alrededor de la columna vertebral y de la médula oblonga, emanaciones que son conocidas como campo magnético del cuerpo humano o sea el Aura Humana. Estas emanaciones provienen del vehículo etérico, el cual es el molde del cuerpo físico, o la misma contraparte energética del cuerpo físico.

Nuestra aura está compuesta por miríadas de hilos de fuerza o diminutas corrientes de energía, las cuales están relacionadas con los cuerpos etérico, emocional y mental. Estas corrientes de energía tienen a su vez un efecto sobre el cuerpo físico, poniéndolo en actividad de acuerdo a la naturaleza de la energía que esté predominando en ese momento. Por lo tanto todo individuo revela lo que es, precisamente a través de ese campo energético de su ser y de las emanaciones magnéticas que rodean su forma física, como si lo pregonara a los cuatro vientos. A través de ellas, demuestra todo lo que realmente es, todo lo que ha hecho, e incluso el prodigio de lo que será.

El aura es esencialmente emanadora, irradiante, y se extiende en todas las direcciones desde nuestro vehículo físico. En este momento en que nuestra aura emocional posee un gran tamaño, debemos aprender a disminuir su poder y la extensión de la misma y expandir y acrecentar la potencia de nuestra aural mental. De esta manera, la irradiación del Cristo interno, va sustituyendo la actividad emocional, infundiéndole su amor en tal forma, que la sensibilidad del amor sustituya la sensiblería emocional y el deseo.

El aura humana se le conoce también por el nombre de HUEVO AURICO, debido a la forma ovoide que adopta; es como un globo gigante lleno de flujo de energía que emana de los siete chakras en círculos que se entrelazan. Mientras más energía emane, más grande será el globo y cuanto más grande sea éste, más podrá enviar DIOS de su conciencia a los planos de la materia. Podemos decir que nuestra aura total señala la circunferencia de nuestro conocimiento de Dios. El Aura, es nuestro vestido sin costuras que mencionaba el amantísimo Maestro Jesús.

El aura es como nuestra piel invisible, la cual, al igual que la piel física protege nuestros órganos y estructuras internas en el mundo físico; cuando está fuerte y luminosa, nos protege e impide la entrada de todo lo negativo, porque funciona como la atmósfera con relación al planeta. Valga mencionar, que un planeta también posee su aura, la cual está formada por los pensamientos y sentimientos de los habitantes del mismo.

Esta capa protectora está compuesta, como ya lo dijimos, por nuestras propias emanaciones, por lo tanto, somos nosotros, quienes determinamos su estado. En ella no existen las apariencias, ni los engaños, ya que ella manifiesta la realidad de nuestro presente en forma de luz y color o manchas y sombras. Por ello, un Maestro Ascendido con solo observar nuestra aura, sabe con certeza el estado evolutivo en el cual nos encontramos y lo que realmente pensamos, sentimos y hacemos. Existe por lo tanto una relación directamente proporcional: a mayores pensamientos, actos o manifestaciones de luz, más luz tendrá nuestra aura.

Todo depende de cómo manejemos o califiquemos la energía divina, con nuestros pensamientos, sentimientos y actos. Todo se va sumando y amplificando, afectando a otros seres, y aún al aura del planeta. Al calificar indebidamente nuestros pensamientos, nuestros actos y nuestros sentimientos, se crean muchos rasgos indeseables que pueden ser retenidos por nuestra aura, envenenando nuestra vida y la de las personas afines o aquellas con las cuales convivamos e incluso nuestra nación, y al propio planeta.

Hoy en día, muchos seres con víctimas de los pensamientos de otros, ya que el hombre posee un potencial creativo por medio del cual puede influir o ser influido por los pensamientos ajenos y por el aura de los demás. A través del aura, se observa igualmente el mal o la virtud, por lo tanto, debemos cuidar nuestra mente, nuestros actos y sentimientos, al igual que protegernos reforzando y cerrando nuestra aura. El uso correcto de nuestra mente y de nuestra aura pueden llevar al hombre a ser un Dios encarnado o un demonio.

-La lectura profunda del aura es una ciencia común y corriente- 
Cada emanación del cuerpo físico, emocional o mental, le va añadiendo nuevos aspectos. Del mismo modo, las emanaciones de nuestra aura manifiestan el estado de armonía o desarmonía de los diferentes órganos de nuestro cuerpo físico, permitiendo que una persona con la capacidad de ver, capte los reflejos de los mismos, es decir nuestra aura de salud.

Si el ser humano ha logrado establecer una comunión interna con sus cuerpos superiores, éstos añaden unos colores tan luminosos que, constituyen el aura de los grandes maestros. Las emanaciones de estos tres cuerpos superiores forman el cuerpo de gloria del cual habla San Pablo en sus epístolas, y es el que mostró Jesús en la transfiguración en el monte Tabor. Al contacto con este tipo de aura, se sanan los enfermos, se llenan de bendición y armonía los lugares por donde pasan sus poseedores.

Nuestra aura manifiesta principalmente cinco clases de energía, aunque realmente son siete, y corresponden a cada uno de nuestros siete cuerpos, los cuales irradian energía visible a los sentidos psíquicos de ciertos individuos y en algunos casos como en el de nuestra aura física o aura de salud, ya es detectable por medios mecánicos creados por el hombre, como es el caso de la cámara Kirlian, la cual retrata los colores de dicha capa áurica. En cuanto al aura espiritual, lo que corresponde a nuestra Tríada superior, son muy pocas las personas que pueden vislumbrarla.

Las cinco primeras clases de energía áurica las podemos definir o expresar como sigue: 

Aura Etero-Física Es incolora, casi de un blanco parecido al color del agua clara. A la vista psíquica aparece como un halo rodeando nuestro cuerpo físico; está determinada por la corriente de energía vital que utiliza el cuerpo con mayor o menor intensidad. Cuando un ser presenta una enfermedad, ésta puede ser localizada a través de la observación de ésta aura.
Aura Pránica-vital Tiene apariencia como de una nube vaporosa chispeante. A la vista psíquica se puede apreciar como chispeantes partículas eléctricas que se desprenden del cuerpo humano, especialmente de la punta de los dedos y del cabello. Este tipo de aura puede ser percibida por medio de la percepción sensorial como un aire caliente. Igualmente este tipo de aura es la que se entrega o da en los pases de las manos que realizan los sanadores a los enfermos.
Aura Astral Es de color y apariencia etérea, es el fantasma que a veces puede ser percibido como una forma ovoide y vaporosa. Es difícil de distinguir, ya que está entremezclada con las otras manifestaciones. Está relacionada con nuestro comportamiento instintivo y emocional, lo cual hace que sea muy variable, y presente diversas tonalidades.
Aura Mental Se percibe alrededor de nuestro cuerpo, pero especialmente en el área de nuestra cabeza, presenta apariencia de humo. Está muy relacionada con el aura astral y sus tonalidades cambian opacándose o brillando según las emociones, pensamientos y sentimientos transitorios. Cuando nuestra mente está sosegada presenta matices que revelan las tendencias predominantes, el desarrollo, los gustos y las cualidades de la personalidad; sin embargo, el color áurico varía, según los mismos sentimientos y toma la tonalidad correspondiente.
Aura Mental Superior. Espiritual o Divina Cuando el ser humano busca la unificación del intelecto y la parte espiritual, dedicándose a lograr la verdadera sabiduría, se manifiesta el aura mental divina: presenta una tonalidad amarilla muy bonita y sus bordes se podrán observar de un tono azul claro. A medida que el ser alcanza mayor espiritualidad y sabiduría, ésta aura se torna de un amarillo intenso y desaparece la tonalidad azul, concentrándose alrededor de la cabeza y en algunas ocasiones produciendo fulgores particulares: es la que los seres con percepción psíquica has plasmado como halo alrededor de las representaciones de los santos. Sobre las otras dos capas del aura poco conocemos, se dice que es una luz blanca purísima, la cual contiene y emana los siete rayos, los siete aspectos de Dios, la luz divina que nos llevará al encuentro con nuestro YO SUPERIOR. La visión de esta maravillosa refulgencia está reservada para seres muy elevados.

FORTALECIMIENTO DEL AURA
Es necesario proteger nuestra conciencia, ya que otros seres pueden crear barreras negativas capaces de perturbar el equilibrio de nuestra corriente de vida, penetrando nuestra aura y aún más, rasgándola. Para evitar que esto suceda debemos mantenernos tranquilos, evitando la ira, los odios, las envidias, los chismes y las críticas, ya que la envoltura natural de protección se pierde momentáneamente por las disputas o la ira: en éste momento es cuando aprovechan quienes desean hacernos daño o tocarnos con saña, causándonos la apertura del aura penetrando en nosotros las energías discordantes. Debemos evitar dejarnos llevar por la depresión y la tristeza, puesto que son la puerta de entrada de estas energías negativas o discordantes. Además de mantenernos tranquilos, debemos invocar y orar, ya que todo lo que pidamos para el cumplimiento del plan cósmico, demandará una respuesta. Igualmente procuraremos mantener nuestra conciencia y nuestra mente en estrecho contacto con los ángeles, para que ellos puedan fortificar nuestra aura.

LA PROTECCIÓN DE NUESTRA AURA ES TRIPLE Y ESTÁ DADA POR:

1. La gracia de Dios, la cual le da una inmunidad natural que no debemos dejar perder por la depresión, la angustia, la ira o las artimañas.

2. La ayuda de los ángeles, de los maestros y seres de luz, a los cuales podemos unir nuestro campo energético por medio de las invocaciones y las oraciones sentidas y realizadas con gran amor y humildad

3. La solicitud a nuestra presencia divina para que intensifique nuestra aura, fortaleciendo los tubos de luz que la rodean. La llama violeta, la llama blanca y el uso de todas las maravillosas energías del Padre.

Estas protecciones no nos llegan por si solas, somos nosotros mismos quienes tenemos que pedirlas y fortalecerlas, con fervor y voluntad, teniendo en cuenta nuestra esencia divina. Acordémonos que el maestro Jesús dijo: “Cruzad el portal solos y fortaleceos por vuestro propio esfuerzo”.

COMO VER EL AURA 
Todos podemos ver el aura, es nuestra firma espiritual. La ampliamos con las buenas acciones, el canto, la respiración profunda, la meditación, la visualización creativa. Los estudios cada vez más numerosos realizados respecto al aura, están demostrando que debe ser una parte fundamental de conocimiento para el desarrollo de la persona. Lo primero que se debe hacer es tener mucha paciencia, pues en ocasiones son necesarios meses de ejercicios para lograr ver el aura. Los principiantes suelen ver al inicio colores como el amarillo y el blanco, poco a poco serán capaces de distinguir tonos más brillantes. Para iniciarse en esta actividad, los especialistas recomiendan intentar ver el aura de las manos, pues en ellas se concentra mucha energía.

Un ejercicio sencillo consiste en sentarse en un lugar de luces suaves, totalmente relajado, y con una hoja de papel blanco o negro. La idea es poner la mano con los dedos separados sobre ésta y mirar fijamente la punta de los dedos y los bordes de la mano. Si se está bastante relajado, se logrará observar una especie de niebla transparente y de poco grosor alrededor. La práctica continua de esta actividad permite a la larga observar el aura; pero es importante destacar que sólo debe hacerse de 5 a 10 minutos al día durante el período de aprendizaje, pues los ojos tienden a cansarse.

Por otra parte, si se desea aprender a observar el aura de los demás es recomendable hacerlo en un lugar cerrado con luz ambiental. Lo mejor sería que la habitación contara con unas paredes blancas o de un color uniforme. Las personas pueden situarse una frente a la otra, con una separación de 2 ó 4 metros, en un cómodo sofá o silla. Luego, deben relajarse y centrar la mirada en el entrecejo del otro, intentando a la vez observar el resto de su cuerpo. Si se hace complicado, se puede empezar por ver su mano. Cualquier resplandor o halo que se observe forma parte del aura.

Colores que componen el espectro:

Azul El individuo con color azul es una persona con grandes dotes comunicativas y de grandes ideales. Es una persona a la que le gusta la franqueza y sinceridad y prefiere decir las cosas a la cara que andar a escondidas. Su lema bien podría ser el de “siempre con la verdad por delante”, aunque a veces esa verdad pueda herir a alguien. Algo diplomáticos, son muy divertidos y siempre están buscando cosas que hacer. Disfrutan empezando todo tipo de proyectos, pues lo que más les gusta en esta vida es aprovechar y aventurarse en cualquier cosa o situación. Saben escuchar sus intuiciones y les prestan mucha atención a pesar de que todo el mundo le diga lo contrario. Tienen muchas ganas de vivir la vida y transmiten optimismo y alegría a los demás. Poseen una gran fortaleza de espíritu y su mente suele estar muy abierta para debatir, reflexionar y pensar cualquier cosa. No desean que se les encasille de una determinada manera y es por ello que a algunas personas les podrían parecer algo “locos”.

Índigo El individuo con color índigo, que viene a ser un azul-violeta y a veces incluso un poco rosado, es una persona cariñosa y muy comprensiva. Es precisamente su facilidad para comprender las cosas y dar buenos consejos por lo que la gente disfruta con su presencia. Para un índigo, ayudar a los demás es una verdadera satisfacción, y hay que decir que lo hace bastante bien. Incluso a veces lo hacen sin darse cuenta con algún comentario que quien está con ellos necesitaba oír. De hecho son personas muy intuitivas y aunque también muy lógicas, saben encontrar el equilibrio entre la mente y los sentimientos. Irradian una especie de candidez y ternura admirada por mucha gente. Desean disfrutar todo lo posible de la vida. Les gustan las cosas sencillas y sobre todo el contacto con la gente. Pasar un día en el parque con un ser querido puede hacerles enormemente felices. Suelen ser personas muy profundas que buscan ante todo en las personas la sinceridad.

Violeta El individuo con color violeta es una persona especialmente espiritual. Las cosas del mundo no parecen preocuparle demasiado, sin embargo sí está muy pendiente de su crecimiento personal. Esta espiritualidad la pueden desarrollar de maneras muy diferentes. Algunos se convierten en personas muy religiosas, otros emprenden el camino de la meditación y otros simplemente desean conocerse mejor. Para una persona con el violeta como su color primario, el viaje a su mundo interior puede ser apasionante. Sabe que el camino es muy enriquecedor y no quiere perder el tiempo con otras cosas. Le apasionará la lectura profunda y los debates sobre las cosas del espíritu. A veces parece que estás buscando un gurú permanente que le guíe para saber por dónde está el camino. Funcionan como un canal maravilloso hacia el mundo espiritual. Y si están equilibrados pueden llegar a ser unos intermediarios entre el espíritu y la materia muy importantes. Alguno puede convertirse en profesional del esoterismo.

Rosa El individuo con color rosa es una persona especialmente sentimental y sensible. Sin embargo si podríamos pensar que con ello es una persona más débil, sucede todo lo contrario. Su sensibilidad y la fuerza de sus sentimientos le dotan de una impresionante capacidad de lucha. Incluso aunque sus actos sean enormemente delicados y armoniosos, son a veces incluso impetuosos. La gente suele admirarlos por ello. Es una persona muy sacrificada y que persigue con ahínco hacer sus sueños realidad, por utópicos que nos puedan parecer a los demás. Saben tomar decisiones y disfrutan con su libertad y capacidad de maniobra para sacarle el máximo rendimiento a sus vidas. Son muy afectuosos y necesitan estar demostrando continuamente su afecto por los demás. Además necesitan mucho cariño para saber que su vida tiene algún sentido. Si no lo encuentran sin duda alguna lo buscarán hasta encontrarlo. No se les escapa nada.

Rojo El individuo con color rojo es una persona ambiciosa, optimista, con gran valentía y muchas ganas de luchar en la vida. Es el luchador nato que nunca se rinde ante los obstáculos que le pueda poner la vida. Ese afán de lucha le hace crecer, sentirse mejor persona día a día. Le encanta el deporte, especialmente el de aventura. Están llenos de energía e ilusión. Busca destacar ante la sociedad, y por ello los mejores trabajos para él o ella serán aquellos en los que tenga un puesto con cierta responsabilidad. Tienen grandes dotes de mando y son buenos estrategas. En las relaciones con los demás, siempre estará deseoso de participar y aportar ideas nuevas. Se hacen querer en seguida. Al contrario de lo que se podría pensar, son personas cariñosas y amables con los suyos. Pendientes de darles lo que necesitan a sus seres queridos, les aportan toda la protección de la que son capaces.

Naranja El individuo con color naranja es una persona muy sociable y activa. Este aura denota grandes capacidades para solucionar aspectos en los que varias personas estén involucradas. Tienen buenas dotes de diplomáticos y son grandes y leales amigos. Sus sentimientos siempre suelen ser sinceros, el problema es que a veces son tan sensibles que se terminan por cerrar en si mismos. Es una persona capaz de adaptarse a cualquier cosa, sin embargo eso no implica que no tengan un montón de sueños y ambiciones que desee cumplir. Le gusta trabajar en equipo y sabe manejarse muy bien dentro de cualquier grupo. Es cariñoso y amable con todo el mundo, y uno de sus objetivos en la vida es ayudar a los demás de algún modo. Necesita sentirse útil y por ello siempre buscará trabajos en los que su parte sea importante o muy necesaria.

Amarillo El individuo con color amarillo es una persona muy sociable y atenta. El amarillo, como buen color mental, hace referencia a personas de pensamiento brillante y lúcido. Son ágiles pensadores, a veces tanto, que están pensado en mil cosas a la vez y terminan despistándose y olvidándose de lo más simple. Siempre están persiguiendo alguna idea, y por muy loca que sea esperan convertirla en realidad. Disfrutan mucho con los debates, escuchando y opinando sobre cualquier cosa. Son buenos estudiosos y les encanta saber muchas cosas. Saben hacer divertir a la gente y disfrutan estando con otras personas. Necesitan socializarse y sufren si se sienten aislados. Son muy creativos y se les dan muy bien aquellos trabajos en los que tengan que expresarse continuamente. Por ello, los despachos sin contacto con la gente no será lo suyo.

Verde El individuo con color verde es una persona encantadora y con gran determinación. También es muy sensible y su energía le requiere para ayudar a otras personas en la medida de lo posible. Y es que es muy humanitario y con grandes dotes de sanador, por lo que si su aura está en positivo, siempre estará dispuesto a ayudar allí donde pueda. Por sus cualidades podría ser perfectamente un médico, un voluntario o simplemente una persona anónima que cuando puede se entrega a los demás. Y es que si se ve impedido o impotente de echar una mano, sufre mucho, por su sensibilidad. Así pues, antes de que sufran los demás, está dispuesto a sufrir él. Tienen una gran determinación por lo que suelen acabar todo aquello que empiezan, incluso a pesar de que se les diga que para ellos es imposible. No sería la primera vez que le dan una sorpresa a más de uno. Van despacio, pero al final, siempre llegan y con honores.

Plateado El individuo con color plateado es el más idealista de todos. Su mente siempre encuentra algo en lo que estar ocupada y por eso a veces termina soñando con situaciones o cosas absolutamente imaginarias e imposibles. Tiene el don de la creatividad y su poder mental es muy fuerte, pero le falta saber canalizarlo correctamente. Puede llegar a ser una persona muy mística y espiritual, solo que la mayoría de las veces no será capaz de materializar las cosas del espíritu y hacer de sus descubrimientos algo más práctico. Disfrutará con todo lo que le haga pensar e imaginar y podría ser un buen narrador de cuentos o un buen escritor de fantasía. Su mayor problema es que suele perder el rumbo de la realidad, de manera que todos sus sueños e imaginaciones resultan imposibles de alcanzar. Debe comprender que los sueños están para conseguirse así que es preferible que utilice esa energía en algo materializable.

Dorado El individuo con color dorado siempre aspira a las metas más elevadas. Es incapaz de ir por la vida sin un objetivo que muchos considerarían imposible. Pero estas personas saben que disponen de la energía y la fuerza de voluntad necesarias para llegar a alcanzar cualquier cosa que se propongan. En general además acompañan sus deseos y objetivos con alguna causa que consideran justa. De ese modo sus aspiraciones se convierten así en algo más que un simple deseo material de un mortal. Su aura les dota de un gran poder de convicción, así que si se lo proponen son capaces de arrastrar consigo a cualquier persona. De hecho las personas que le conocen suelen despertar cierta admiración por su fortaleza, decisión y su capacidad de convertir sus sueños en realidad.

Blanco El individuo con color blanco tiene un poco de todo de los demás colores. Es algo así como un compendio de fuerza, alegría, optimismo, tranquilidad y mucho amor. Son personas pausadas, que no suelen perseguir ideales demasiado elevados. Les gusta llevar una vida sencilla y sin complicaciones. Un ambiente familiar es muy importante para ellos. En general son personas pasivas, que necesitan estar bastante tiempo a solas con sus propios pensamientos. Ello a veces termina siendo un problema porque pueden llegar a aislarse y sentirse muy solos. Son muy creativos e imaginativos y si dan rienda suelta a su mente y su corazón se convierten en personas inolvidables y maravillosas, de esas que siempre quedan marcadas en nuestra vida.

El color es luz y es el primer testimonio de la Creación. Más allá de los tonos del arco iris existe una cantidad insospechada de colores, tan brillantes y maravillosos que nos cegarían si pudiésemos verlos. Información de autoría: – Jorge Llorente, instructor de Ciencia Cósmica (Bogotá Colombia) – Libro de enseñanzas: Las incertidumbres humanas (anónimo)

Artículo publicado originalmente en: http://cienciacosmica.net/el-aura-humana/

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